APOGEO


@ Universidad Torcuato DiTella / June, 2013. Buenos Aires, Argentina.


Two person show with Bruno Depaoli & Andrés Brück.







APOGEO


El tiempo en la historia parece avanzar cíclicamente, períodos van y vienen y con ellos personajes e ideas que aparecen como imágenes totales de un pasado que no pudimos ver. Relatos más o menos fieles, más o menos ficticios, construyen nuestra relación con el pasado lejano, pero también con el más inmediato, ese que simplemente no vivimos de primera mano.


El afán historicista es una característica importante del relato del arte. Los críticos y escritores describen panoramas con actores claves, con estilos y corrientes que son apilados unos sobre otros hasta que los elegidos para trascender se constituyen como piedras angulares de una pirámide que irradiara influencia tanto en contemporáneos como en generaciones venideras, se conectará con el pasado y explicará el futuro. Las piedras no-angulares serán estudiadas por historiadores del arte futuros y pulidas para otorgarles el brillo del que no gozaron, señalando la función complementaria que tuvieron en la repercusión de los íconos y lenguajes de su época.


Como en su recorrido elíptico alrededor de la Tierra, en el que un cuerpo celeste se encuentra en el apogeo en el punto más lejano a ésta –y en el perigeo en el más cercano–, los relatos y sus protagonistas deambulan en un vaivén constante entre la relevancia y el olvido. Cercanos y fuera de sus estantes cuando son necesarios para explicar el presente, lejanos y guardados cuando la realidad inmediata los desconoce.


En la actualidad, mientras los relatos historicistas pierden notoriedad, el modelo de la lista parece destacar. Quedar asentado como parte de una escena en una exhibición grupal, en un programa de artistas, en un catálogo de feria o en un libro recopilatorio de un cierto período; aparece como una estrategia más del joven artista con aspiraciones carrerísticas. Aunque estos textos/listas suelen circular únicamente en los perímetros endogámicos del arte, se recubren de un barniz de permanencia y relevancia que aparentan servir al proceso de una carrera bien-llevada. Aunque con la creciente precarización de los agentes del arte contemporáneo, ser listado no sea garantía de nada.


La continuación casi incuestionada de los modelos galerísticos/carrerísticos actuales, conduce a una repetición que deviene canon. Hay pasos a seguir y hay que acatarlos, sin garantía de resultados. A pesar del temor a que lo que se considera esencial sea excluido, o el temor de figurar en listas y no alcanzar el cenit. La posibilidad de sustentarse a través de la propia actividad artística como la modesta cima de la pirámide.


El ciclo historicista avanza, ocasos y amaneceres de los relatos traen consigo nuevos protagonistas; y la banalidad de su construcción se evidencia cuando los resultados no siempre responden a factores verificables –good works–. Son azarosos los caminos que conducen al éxito o al olvido rotundo, sin importar en cuántas hojas y portadas se figure. Aunque siempre estará la esperanza de convertirse en fetiche del futuro.


– Gaby Cepeda.